- La mesa redonda se enmarca dentro de Smart Digital y contó con expertos en tecnología, derecho y economía
El Colegio de Economistas de Valencia acogió recientemente un desayuno-coloquio titulado "Regulación de la IA: Impacto en la economía y las empresas". El encuentro, enmarcado en el programa Smart Digital, abordó cuestiones clave sobre la regulación de la inteligencia artificial (IA) y las implicaciones normativas para las organizaciones. Durante el coloquio, se destacaron tanto los desafíos como las oportunidades que la IA presenta para el entorno empresarial, subrayando la importancia de una regulación adecuada que equilibre la innovación tecnológica con la protección de los derechos fundamentales.
La mesa redonda contó con la participación de destacados expertos en tecnología, derecho y economía. Entre ellos, Juan Pablo Peñarrubia, vicepresidente del Colegio Oficial de Ingeniería Informática de la Comunitat Valenciana (COIICV) e investigador en ética e impacto de las tecnologías informáticas, quien explicó diversas implicaciones para las empresas ligadas al uso o suministro de sistemas de IA. Señaló como la estandarización será un mecanismo clave para las empresas y profesionales, especialmente para su uso como presunción de cumplimiento del Reglamento europeo de IA. Asimismo abordó cuestiones como el impacto en el empleo, el upskilling profesional en uso de la IA e impacto ético de la IA, las repercusiones en la responsabilidad corporativa y directiva ante la IA, entre otros aspectos incidentes en las empresas y en la economía y geopolitica a nivel global.
Junto a Peñarrubia, intervinieron José Manuel Muñoz Vela, abogado especializado en Derecho Tecnológico e IA y director jurídico en Adequa Corporación, quien analizó el marco legal actual y las futuras implicaciones regulatorias. Muñoz Vela subrayó la importancia de adaptar la legislación a los rápidos avances tecnológicos y de establecer mecanismos de control que permitan a las empresas cumplir con las normativas sin frenar la innovación. También se abordaron aspectos relacionados con la responsabilidad legal en casos de decisiones automatizadas y el papel de las auditorías algorítmicas para garantizar el cumplimiento normativo.
Por su parte, Andrés Pedreño, catedrático de Economía Aplicada, destacó el impacto de la IA en la productividad y la transformación de los modelos de negocio. Según Pedreño, la inteligencia artificial tiene el potencial de aumentar la eficiencia en múltiples sectores, desde la industria hasta los servicios, pero advirtió que las empresas deben estar preparadas para adaptarse a un entorno en constante cambio. Además, enfatizó la necesidad de formar a los profesionales en competencias digitales avanzadas para aprovechar las oportunidades que brinda esta tecnología.
Armando Ortuño, profesor de Territorio del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Alicante, aportó una perspectiva centrada en la planificación territorial y el impacto de la IA en el desarrollo urbano. Ortuño señaló que las herramientas basadas en IA pueden mejorar la gestión del territorio, optimizar la planificación de infraestructuras y contribuir a un desarrollo más sostenible. Asimismo, hizo hincapié en la importancia de integrar la inteligencia artificial en los procesos de toma de decisiones para abordar de manera eficiente los retos ambientales y sociales.
El evento puso de relieve la creciente relevancia de la regulación de la IA en el panorama empresarial y económico, así como la necesidad de un enfoque multidisciplinar para abordar los retos y oportunidades que esta tecnología plantea. Los ponentes coincidieron en que una regulación adecuada debe fomentar la innovación y, al mismo tiempo, proteger los derechos de los ciudadanos y garantizar la seguridad en el uso de la IA.
Desde el COIICV se destaca la importancia de estos encuentros para fomentar el debate y la reflexión sobre las implicaciones de las nuevas tecnologías en la sociedad actual. Asimismo, se subrayó la necesidad de colaboración entre instituciones, empresas y expertos para desarrollar marcos regulatorios que sean flexibles, eficaces y adaptados a los constantes avances tecnológicos. Estos foros de discusión permiten visibilizar los desafíos emergentes y proponer soluciones que favorezcan un desarrollo tecnológico ético y sostenible.

